¡LAS DERROTAS NO TIENEN MADRE!

¡LOS TRIUNFOS MUCHOS PADRES!

 POR HÉCTOR PARRA RODRÍGUEZ

Resulta que gracias a Ricardo Anaya el PAN ganó en las urnas, resultados que ni ellos esperaban y Margarita Zavala también alza la mano, asegura que ella contribuyó a los triunfos electorales. En realidad los malos gobiernos priistas son la causa principal de la derrota.

A todo esto Agustín Basave, líder del PRD, también se inconformó diciéndole a Ricardo Anaya que no desligara al PRD de los triunfos electorales en aquellos estados en los que fueron en coalición, como en Quintana Roo –con expriistas por cierto- y Veracruz. Pero la soberbia de Ricardo Anaya le gana y se adjudica los triunfos gracias a la publicidad que difundió de su persona con proyección para la elección del 2018, dicen los que saben de política.

En tanto que en el PRI, el único que ha salido a dar la cara –a medias- es su líder Manlio Fabio Beltrones, quien había prometió, al menos 9 gubernaturas, apenas alcanzó 5. Manlio, a quienes hasta antes de las elecciones del domingo pasado, muchos lo hacían presidenciable; en tanto que ahora, con la estrepitosa derrota en 7 entidades de la República, 6 de ellas gobernadas por el PRI, dejó de ser presidenciable, muchos piden su “cabeza”; los necrófagos en todo su esplendor.

Lo que no atinan a entender los políticos, es que los mexicanos con capacidad de votar ya entendieron eso de la alternancia, aunque sea cada 3 o 6 años, saben que es la oportunidad de revocar la confianza que, aunque raquíticamente minoritaria, otorgan a quienes obtienen triunfos en las urnas. No era nada previsible lo que hoy ha quedado de manifiesto.

Los encuestólogos  volvieron a equivocarse rotundamente, en varios de los estados en los que perdió el PRI, según sus encuestas, el pardito perdedor iba a la cabeza, incluso con muchos puntos a favor. Los encuestados –ciudadanas y ciudadanos potencialmente electores- también han aprendido a no dar información verdadera a las empresas que solo lucran con las encuestas.

Estas volvieron a fallar. Si bien los tecnicismos de las encuestas científicamente son válidos con su regla de más-menos (+,-), estas no sirven si los datos con que se alimentan las encuestas son falso y los electores les mintieron. Estos tampoco llegaron a ser padres de los triunfos, son coautores de las derrotas.

Las causas de las derrotas y los triunfos son multifactoriales. Ni uno es totalmente responsable del triunfo, tampoco es el generador de la derrota. Uno de los principales ingredientes de las derrotas o triunfos es el bienestar o el malestar ciudadano de los gobiernos en turno. Esto influye en un alto porcentaje, casi decisivo. Otro de los elementos, el carisma de los candidatos o el rechazo hacia ellos. Las alianzas con los sectores de la sociedad: iglesia y empresarios –el dinero- entre otros. La buena o mala estrategia de campaña. El “marketing” para vender al candidato. La movilización el día de la jornada electoral. Estos en conjunto, entre otros, son factores decisivos en el triunfo o la derrota.

Por eso no debe ser tan simplista la conclusión de quién es el “padre del triunfo y la madre de la derrota”. Mucho menos que una sola persona pretenda arrogarse esas múltiples facetas que hacen ganar elecciones. El trabajo de la militancia también es importante, aunque dejó de ser factor decisivo que antaño era fundamental. Las reuniones multitudinarias no dan votos, solo presencia mediática que cuesta mucho.

Dos de los pretendientes de la candidatura del PAN a la Presidencia de la República para el 2018, ahora se proclaman autores de los triunfos: Ricardo Anaya y Margarita Zavala. Al primero incluso lo vitoreaban sus seguidores: “presidente, presidente, presidente”; el mismo día de las elecciones, el nerviosismo les está ganando y la ambición los desborda. Y Margara que se pone frente a los reflectores para ser vista y no olvidada.

Amlo se dijo satisfecho con los resultados, que está listo para ir solo en el 2018. Agustín Basave no sabe por dónde le pasó la locomotora y reclama un poquito de reconocimiento a los panistas. A Manilio Fabio Beltrones, le dan unos días al frente del PRI. El resto de los partidos políticos no cuentan.

Lo interesante está por venir ¿Quién defenderá a tanto pillo que hoy gobierna aquellos estados en los que el PRI perdió y algunos piden reconciliación? Según declaraciones de panistas, irán tras ellos: por “rateros”. Aun falta mucho por escribir esta historia; entre ellas las traiciones. Un paso más hacia la carrera presidencial. En tanto que en el gabinete presidencial, muchos se frotan las manos con las derrotas que atribuyen a Beltrones al saber que ya no es digno rival a vencer.

 

 

 

 

 

 

 

 

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