GOBIERNOS INCAPACES

POR HÉCTOR PARRA RODRÍGUEZ-

Junio de 2016.- Hoy se desarrolla una especia de réplica de lo sucedido hace 10 años en el estado de Oaxaca, cuando tenían coptada la capital y bloqueadas varias carreteras; entonces 2006, fueron desalojados por las policías local y federal, surgiendo la belicosa APPO. Reaparecen con mayor fuerza y los gobiernos incapaces no saben qué hacer para resolver el conflicto “magisterial”, que solo es un pretexto.

Baste recordar parte de la historia y parece que nada ha cambiado, ahora con mayor virulencia los mismos de entonces. Y cuando interviene la policía, resulta que son más los policías lesionados que los agresivos manifestantes, quienes siempre manejan el discurso de ser víctimas del gobierno, no los agresores. Ahora con 7 muertos en su haber.

En esta ocasión la forma de organizarse fue meticulosamente planeada por los “maestros” en los que comanda la APPO –Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca- por medio de “estrangulación de carreteras”, impidiendo la movilidad de los oaxaqueños; no combustibles, no alimentos, no medicinas, no turismo, no actividad económica, quiebre de negocios. Este movimiento fue cuidadosamente planeado sin que los gobiernos estatal y federal lo percibieran o si bien lo sabían no hicieron nada, menospreciando, tal vez, el movimiento “magisterial”. Ahora los oaxaqueños viven en un verdadero caos.

Esta recia manera de responder de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, cuyo frente ahora lo representa el magisterio disidente, es asfixiante; el delicado problema, es el pueblo el que está padeciendo la gravedad de las diferencias entre las partes, sin que ninguna de ellas ceda un ápice en sus pretensiones. Dos de sus líderes han sido detenidos y el movimiento sigue en pie, tal como organizaciones criminales.

Para colmo de males, como si lo anterior no fuese suficiente, el domingo pasado Andrés Manuel López Obrados, junto con su partido Morena, los 43 y grupos afines a la belicosidad, realizaron un mitin en la capital de la república en apoyo al magisterio; hablando Amlo de “amor” como su doctrina principal y transición política en armonía para el 2018, erigiéndose en virtual ganador de las futuras elecciones ¡Avivó el fuego! Lo que mereció el rechazo de la mayor parte de la población sin lugar a dudas.

Las organizaciones empresariales en Oaxaca claman por justicia y denuncian la pérdida multimillonaria por las acciones criminales de maestros y seguidores del “pueblo”. Pérdidas que se traducen en lo peor de la historia de los oaxaqueños. No llega ni sale nada de la capital oaxaqueña y lugares circunvecinos. El ataque es casi mortal para la población. Eso no importa a los belicosos, estos continúan con su lucha en contra del pueblo.

Lastimeramente los gobiernos federal y local, se quejan de las acciones delictivas de los maestros, permaneciendo impávidos. A través de los medios de comunicación se difunden los dantescos hechos, las filas enormes de personas con sus recipientes en búsqueda de combustible; miles de vehículos varados en las carreteras; grandes tiendas comerciales vacías, sin alimentos; barricadas de piedras, llantas, tierra o cualquier material que impida el paso; vehículos quemados como en “dantesca película”; camiones y tráileres impidiendo el tránsito vehicular en 20 carreteras; enfermos y hospitales sin medicinas; miles de pobladores sin poder salir ni entrar de sus pueblos. Todo un caos. No hay gobierno, no hay autoridad en Oaxaca que ponga orden. Temerosos los policías se esconden, cuando los mandan a desalojos tienen que ir desarmados, en tanto que los belicosos hacen uso de toda clase de armas, incluso de fuego, ellos sí pueden usar sus armas, la fuerza pública: no; y si lo hacen, corren el riesgo de ser satanizados, detenidos y procesados: prohibido utilizar armas en contra de los “delincuentes sociales”

¿Quién lo dijera? Hace casi 6 años partidos políticos y población en general festejaban la derrota del PRI; llegaba la coalición del PAN, PRD, Convergencia y demás aliados. Un gobierno con Gabino Cué Monteagudo, emanado del pueblo, entendería al pueblo. Ahora, 6 años después, ese mismo pueblo que lo aplaudió, lo rechaza y el PRI volvió a derrotar a sus adversarios, con la esperanza de que vuelvan a cambiar las cosas. En ese entonces Ulises Ruíz, gobernador priista, ordenó el desalojo violento de los mismos de hoy. El 14 de julio de 2006, festejaban la derrota del PRI, por aquello del desalojo violento del plantón que duró 6 meses en el Zócalo de la capital oaxaqueña. De ese violento movimiento surge la APPO, quienes mantienen en jaque a los oaxaqueños.

Ha transcurrido un sexenio y las cosas se repiten cronológicamente; mismos actores, mismos actos violentos, aunque en esta ocasión más agresivos y dañinos. El PAN entonces tenía el gobierno federal, ahora en coalición con el PRD tiene el gobierno del estado y el mentecato calla para que no lo relacionen con la ineficiencia para gobernar. Entre tanto, las torpes autoridades no hayan cómo, ni qué hacer para resolver el entuerto, problema con tintes sociopolíticos, preñados de lo económico y académico; de tal manera que ni por la fuerza ni políticamente pueden resolverlo, en tanto la población sufre las graves consecuencias de los actos terroristas que infligen a la población el puñado de delincuentes en forma inmisericorde.

El Secretario de Gobernación se reúne y platica con los “cabecillas” que no ceden en sus pretensiones, ni en su violencia; el Secretario de Educación inflexible dice –y con razón- dice que no hay marcha atrás en las reformas educativas; el gobernador Gabino Cué, se queja sin saber qué hacer. Lo miles de policías federales y estatales –la municipal desaparecida en los hechos- solo esperan instrucciones para actuar, con las manos amarradas. Mientras los gobiernos están de rodillas, el pueblo sufre, los disidentes “guerrilleros y terroristas”, sojuzgan indebidamente –son rehenes- a la población por medio de violentas medidas que buscan derrocar al gobierno lastimando a la población en un juego perverso en aras de una contrareforma educativa.

El problema ha trascendido las fronteras, a grado tal que en la visita de Presidente Enrique Peña a Canadá, con los jefes de Estado de EUA y Canadá -hoy- en su discurso tuvo que aludir –sin eludir- al conflicto de Oaxaca. El Estado debe actuar antes de que las cosas se agraven ¿Se pueden agravar más?; no puede permanecer a la expectativa; el ejercicio del poder implica riesgos, no deben permanecer inmóviles con la esperanza de que las cosas se resuelvan por sí solas. Han agotado las vías políticas: el orden se restablece por la fuerza. Se vale y la constitución los permite: uso de la fuerza legítima. Deben restablecer el estado de derecho en Oaxaca ¡Basta de gobiernos incapaces!

 

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