“La mesa de Jesucristo no le pertenece a nadie, él nos incluye a todas y todos, sobre todo a los más excluidos. Por eso, debemos derribar los muros de la discriminación en todas las iglesias del mundo para permitir que todas las personas entren a reunirse con Jesucristo. Debemos dejar únicamente de predicar y poner en práctica el más grande mandamiento de Dios, que es amar al prójimo como a nosotros mismos. En ese sentido, invitamos a las sociedades de Querétaro y el resto del país a vivir una navidad incluyente, donde nadie quede fuera. No importa la religión que seamos, tampoco importa nuestro color de piel, nuestro género, preferencia sexual o cualquier otra diferencia. Lo verdaderamente importante es valorarnos y ayudarnos unos a otros, reconocernos como iguales en libertades, así como en derechos a través de un ambiente de paz y de respeto integral a los derechos humanos”. Así lo manifestó la Reverenda Margarita Sánchez de León, Obispa de las Iglesias de la Comunidad Metropolitana durante el encuentro Nacional de las Iglesias Incluyentes de la Comunidad Metropolitana en Querétaro.

Durante esta actividad organizada en el Centro de Querétaro por Waltter López, líder pastoral de la iglesia local Puentes de Luz, en el marco del 10 de diciembre “Día Internacional de los Derechos Humanos”, estuvieron presentes más de 10 iglesias incluyentes de diferentes partes de la República Mexicana e invitados especiales de organizaciones de la sociedad civil defensoras del derecho a la no discriminación como SOS Discriminación Internacional Querétaro, así como Salud y Género Querétaro, A.C., entre otras.

En el evento,  Manuel Edmundo Ramos Gutiérrez, presidente de SOS Discriminación Internacional Querétaro reconoció a los liderazgos de las iglesias incluyentes (entre los cuales destacan representantes de diferentes grupos en situación de vulnerabilidad como son: Personas con alguna discapacidad, mujeres, personas de distinto color de piel, lesbianas, homosexuales, transgéneros, jóvenes, adultos mayores, entre otros) por abrir espacios espirituales sin discriminación que contribuyen a fortalecer la paz, el diálogo y los derechos humanos entre la diversidad religiosa que existe actualmente.

Al mismo tiempo, Arón León Líder de la Comunidad Incluyente Valle Anáhuac en la Ciudad de México, destacó que las y los primeros que entraran al reino de los cielos serán aquellos que practican el amor de Dios, los que apoyan a los que menos tienen, los que ayudan a los demás a superarse, porque cuando Jesucristo estuvo en el mundo también fue excluido y violentado.

“Jesucristo desde que nació fue una persona excluida, no hubo un espacio para él, por eso nació en pesebre, de adulto fue discriminado, violentado y torturado hasta morir crucificado. Entonces, Jesús nos entiende porque él también fue excluido. Por eso, vamos a encontrarlo en los marginados, en los discriminados. Todo lo positivo o negativo que le hagamos a nuestros semejantes se lo estaremos haciendo a él e incluso a nosotros mismos, porque el habita en nuestros corazones. En ese sentido, la Iglesia Incluyente de la Comunidad Metropolitana tiene las puertas abiertas para todas aquellas personas que han sido excluidas de sus iglesias o de cualquier lugar. Porque la mesa de Jesús no le pertenece a nadie, es para que todos disfrutemos del banquete amoroso e inclusivo que él nos ofrece en Navidad y cualquier época del año”. ”. Puntualizó Arón León.

Finalmente, la Reverenda Margarita Sánchez de León, Obispa de las Iglesias de la Comunidad Metropolitana pidió hacer oración por todos los grupos discriminados de la sociedad, sobre todo por los inmigrantes y las personas en situación de calle. “En Estados Unidos la Iglesia de la Comunidad Metropolitana está buscando ser un Santuario para apoyar en la protección para inmigrantes de las acciones discriminatorias de Donald Trump”. Concluyó.

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