La ofensiva estadounidense abre un escenario de incertidumbre política y social, con impacto directo en la población venezolana y en la estabilidad regional.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este sábado que fuerzas militares estadounidenses llevaron a cabo un ataque a gran escala en Venezuela que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.

La operación incluyó explosiones y bombardeos en la ciudad de Caracas en la madrugada de este sábado, alrededor de las 2:00 a.m., según videos que circularon en redes sociales. Se escucharon al menos siete detonaciones y sobrevuelos de aeronaves a baja altitud en distintos puntos de la capital venezolana.

Trump afirmó que Maduro y Flores están bajo custodia de Estados Unidos y serán procesados conforme a cargos federales que incluyen narcoterrorismo y conspiración para importar cocaína, entre otros delitos, conforme a una acusación formal presentada en Nueva York en 2020.

Tanto Maduro como su esposa fueron trasladados fuera de Venezuela tras la operación, aunque las autoridades venezolanas han exigido “pruebas de vida” y sostienen que aún no se conoce su paradero con precisión. La vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, rechazó las versiones estadounidenses y calificó el ataque como una agresión militar directa contra la soberanía del país.

La noticia provocó movilizaciones de apoyo y rechazo dentro de Venezuela. Simpatizantes chavistas salieron a las calles de Caracas exigiendo el regreso de Maduro, mientras que líderes opositores en otros países celebraron la caída del mandatario y pidieron el inicio de una transición democrática.

A nivel internacional, gobiernos de América Latina y potencias europeas han expresado preocupación por la intervención militar estadounidense, considerando que podría constituir una violación del derecho internacional y de la soberanía venezolana. Los gobiernos de Brasil, México y Colombia hicieron un llamado al respeto de los procesos diplomáticos.

Por REDACCION