VT Markets análisis
Ciudad de México. Los precios del oro retrocedieron el pasado miércoles tras alcanzar brevemente un nuevo récord. El oro al contado cayó un 0.7% y se situó en 3,663.93 dólares por onza.
La caída se produjo tras el máximo histórico alcanzado el martes de 3,702.95 dólares, un nivel que, según los analistas de VT Markets, podría haber atraído fuertes flujos de ventas relacionadas con opciones y de recogida de beneficios.
Los futuros del oro estadounidense con entrega en diciembre también reflejaron la caída, bajando un 0.7% hasta 3,700.10 dólares. Los analistas de StoneX destacaron que el metal ha tenido dificultades para sostenerse por encima de los 3,700 dólares en varias ocasiones, mientras que Rhona O’Connell señaló que “los emisores de opciones que defienden ese nivel” podrían estar influyendo en la dinámica.
El retroceso ocurrió pocas horas antes de la decisión de política monetaria de la Reserva Federal. Finalmente, la Fed anunció un recorte de 25 puntos básicos, en línea con lo esperado por el mercado. No obstante, la atención se centró en las declaraciones del presidente Jerome Powell, quien destacó que futuros ajustes dependerán de la evolución de los datos económicos y advirtió que el ritmo de recortes será gradual. Aunque el presidente Trump había reiterado sus llamados a una rebaja más agresiva, el FOMC optó por una postura cautelosa, con varios miembros mostrando reservas frente a una flexibilización más profunda.
El dólar se recupera, pero los rendimientos se mantienen moderados
El índice del dólar (USDX) avanzó un 0.2% tras haber tocado a inicios de la semana su nivel más bajo en dos meses, lo que ejerció presión sobre el oro al encarecer su costo de oportunidad. Sin embargo, los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años se mantuvieron cerca de sus mínimos de cinco meses, ofreciendo un contrapeso parcial.
Pese a la corrección, la demanda subyacente por oro continúa sólida. El SPDR Gold Trust, el mayor ETF respaldado por oro del mundo, incrementó sus tenencias en un 0.32%, al pasar de 976.80 toneladas el lunes a 979.95 toneladas el martes. Este aumento confirma el interés constante de los inversionistas en el metal como refugio frente a la incertidumbre económica y geopolítica.
De forma paralela, las ventas minoristas en EE. UU. superaron las expectativas, reflejando un consumo resistente. Aun así, los analistas advierten que factores como mayores aranceles, un menor dinamismo en el empleo y la inflación en ascenso representan riesgos para la sostenibilidad del gasto, lo que a su vez podría reforzar el atractivo del oro como reserva de valor a largo plazo.
Evaluación técnica del mercado.
El oro (XAU/USD) desde el mínimo de marzo en 2,832.68 dólares, el metal ha avanzado de forma notable, superando la resistencia clave de 3,400 y extendiéndose hacia la franja de 3,600–3,700, donde actualmente consolida posiciones. La tendencia alcista permanece intacta, con los precios muy por encima de las medias móviles de corto y mediano plazo.
Los indicadores de impulso reflejan un leve enfriamiento. El MACD se mantiene en terreno positivo, aunque su histograma muestra una desaceleración en la presión compradora, señal de que podría estarse produciendo cierta toma de utilidades. Aun así, mientras el oro se mantenga arriba de los 3,400 dólares, la tendencia general seguirá siendo sólida.
En cuanto a referencias técnicas, el soporte inmediato se ubica en 3,400 dólares, seguido por los 3,327. En el lado alcista, una ruptura sostenida por encima de 3,700 abriría el camino hacia 3,750 y niveles superiores. Por el contrario, una pérdida de los niveles actuales podría detonar un retroceso más profundo hacia las zonas de soporte.
Previsión cautelosa
A corto plazo, el oro podría consolidarse en un rango de 3,630 a 3,700 dólares, mientras los operadores analizan el impacto del reciente recorte de la Reserva Federal. El banco central redujo su tasa de interés en 25 puntos básicos, ubicándola entre 4.0% y 4.25%, y anticipa realizar dos recortes adicionales antes de finalizar el año. Esta decisión, motivada por una desaceleración en el mercado laboral y un contexto económico con incertidumbres, mantiene una expectativa cautelosa para el metal. Bajo este escenario, el oro podría mantenerse por encima de los 3,650 dólares, aunque una postura más agresiva en futuros recortes podría presionar los precios hacia la zona de 3,600.
A mediano plazo, la tendencia alcista del oro seguirá respaldada por la flexibilización monetaria continua de bancos centrales, tensiones geopolíticas y la demanda sostenida en los ETF. Deutsche Bank revisó al alza su previsión media para 2026, elevándola de 3,700 a 4,000 dólares, reforzando la perspectiva positiva. A pesar de esto, los operadores deberán estar atentos a posibles tomas de ganancias en las zonas de resistencia, especialmente si el dólar continúa su repunte.
