A dos semanas del inicio formal de la LXIV Legislatura, los diputados y senadores de Morena han logrado dar algunos pasos puntuales para hacer cumplir la promesa de austeridad republicana y dar fin a los excesos económicos tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo. El camino aún es largo y no se han dado “golpes contundentes” que puedan considerarse “transformaciones” de fondo; pero son los indicios del camino que se seguirá en la materia en los años por venir.

El momento más claro se dio en San Lázaro cuando los diputados dieron luz verde a la minuta del Senado sobre la Ley Federal de Remuneración de los Servidores Públicos; con ello argumentan cumplir la consigna de que «ningún servidor público recibe una remuneración o retribución por el desempeño de su función,  mayor a la establecida para el Presidente de la República en el Presupuesto de Egresos de la Federación».

De poco sirvieron las voces de la oposición, ahora PAN, PRI y PRD, de que esto se basó en una iniciativa de hace casi 8 años que requería una actualización o modificaciones acordes a las realidades de esta coyuntura. A final de cuentas Morena ya puso el primer marco legal para combatir “excesos” y “abusos”.

Junto con ello está el compromiso de la Junta de Conciliación Política   en la Cámara de Diputados de recortar 409 millones de pesos en lo que resta del año del gasto no comprometido que le queda a dicho órgano durante este 2018. Es decir se eliminan los vales de alimentos, de gasolina, así como el arrendamiento de vehículos y los seguros de gastos médicos mayores, de vida y de ahorro de los diputados.

En cuanto al Senado, los cambios no han sido tan radicales pero al menos ya no tienen peluquería gratis; las edecanes solo están para labores administrativas; en cuanto a las comisiones acordaron pasar de 44 a 42. En fin, ajustes que en conjunto significan la reducción de millones de pesos.

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