Los hechos recientes de violencia en el país han vuelto a sacudir la conciencia colectiva de los mexicanos
El ataque armado en Teotihuacán (20 de abril) generó una viral conversación masiva en todo México, incluido Querétaro, y aunque ocurrieron fuera de nuestro estado, su impacto no reconoció fronteras: generó miedo, incertidumbre y, sobre todo, una pregunta inevitable en la ciudadanía queretana:
¿estamos realmente seguros?
Querétaro ha sido, durante años, referente nacional por sus condiciones de paz y estabilidad, sin embargo, esa condición no es permanente ni garantizada porque la seguridad no es un logro estático, es una construcción diaria que exige coordinación, inteligencia, inversión y liderazgo firme
Hoy, más que nunca, el reto no está en reaccionar, sino en anticiparse y por ello la prevención debe convertirse en el eje rector de la política pública en materia de seguridad
Esto implica fortalecer la capacidad de inteligencia del Estado, invertir en tecnología, profesionalizar cuerpos policiales y, sobre todo, consolidar una visión metropolitana que entienda que los riesgos no respetan límites territoriales
Pero también es fundamental reconocer que la seguridad no es únicamente responsabilidad del gobierno, que la participación ciudadana, la denuncia, la reconstrucción del tejido social y la formación de valores desde la familia son pilares indispensables para preservar la paz pública
Querétaro se encuentra en un momento clave: puede consolidarse como un modelo nacional de prevención y seguridad o correr el riesgo de normalizar problemáticas que ya afectan a otras regiones del país
La decisión es clara y el momento es ahora
Desde la sociedad civil, hacemos un llamado a fortalecer una cultura de prevención, corresponsabilidad y unidad
Porque cuidar a Querétaro no es tarea de unos cuantos: es un compromiso de todos
Gustavo Buenrostro
Pdte de Por Querétaro Todo, AC
