Querétaro vive uno de los momentos de mayor dinamismo económico y crecimiento demográfico de su historia. La llegada constante de nuevas familias, el desarrollo urbano acelerado y la transformación del mercado laboral han generado oportunidades, pero también retos que exigen respuestas institucionales responsables y humanas

Uno de esos retos, frecuentemente ignorado o tratado de forma reactiva, es el comercio popular: los tianguistas regulados, los mercados tradicionales, el comercio semifijo y las microempresas familiares o caseras que permiten a miles de personas salir adelante económicamente y sostener a sus familias

De acuerdo con datos del INEGI, más del 40 % de la población ocupada en Querétaro trabaja en condiciones de informalidad o por cuenta propia, y una proporción significativa de ese universo está directamente vinculada al comercio popular. No se trata de un fenómeno marginal, sino de una realidad estructural de la economía estatal

A ello se suma un factor ineludible: Querétaro recibe decenas de miles de nuevos habitantes cada año, lo que equivale, en promedio, a entre 30 y 40 personas que llegan diariamente a radicar al estado, principalmente a la zona metropolitana. Para muchas de estas familias, el comercio popular es el primer mecanismo realista de supervivencia económica, ante la falta inmediata de empleo formal

Sin embargo, esta realidad convive con un problema serio: la ausencia de una regulación clara, homogénea y comprensible. Hoy, el comercio popular enfrenta normas dispersas, criterios municipales distintos, trámites poco accesibles y una relación frecuentemente tensa con la autoridad. Esta falta de certeza jurídica no genera orden; genera conflicto

Regular significa dar reglas claras, proteger derechos, establecer obligaciones proporcionales y construir orden urbano con sentido social

Querétaro necesita avanzar hacia un marco normativo estatal específico para el comercio popular, que permita a cualquier ciudadano saber qué se requiere para operar de manera regular, sin discrecionalidad ni arbitrariedad. Una regulación que reconozca al comercio popular como lo que es: una expresión legítima de trabajo, emprendimiento y dignidad familiar

Asimismo, es indispensable abrir espacios institucionales permanentes de diálogo. La creación de una comisión legislativa especializada en comercio popular en el Congreso del Estado de Querétaro, así como comisiones municipales de regidores dedicadas a atender este sector, permitiría que quienes viven esta realidad todos los días sean escuchados antes de ser regulados

El crecimiento de Querétaro obliga a tomar decisiones de fondo. Ignorar el comercio popular no lo ordena; lo precariza. Perseguirlo no lo desaparece; lo confronta

Regularlo con inteligencia, en cambio, fortalece la economía local, reduce conflictos y humaniza el desarrollo urbano

Hoy más que nunca, Querétaro necesita políticas públicas que entiendan que el desarrollo no se construye solo desde arriba, sino también desde el esfuerzo cotidiano de quienes trabajan todos los días para salir adelante

Gustavo Buenrostro Pdte de Por Querétaro Todo, AC

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