TRAS LA VERDAD

TRAS LA VERDAD

- in Querétaro
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PARRA

PULVERIZACIÓN DEL VOTO EN EL 2018

POR: HÉCTOR PARRA RODRÍGUEZ

Poco falta para que el IEEQ autorice la conformación de los primeros partidos políticos locales, que participarán en las elecciones constitucionales del 2018. Por primera ocasión competirán por el voto popular 11 partidos políticos, más los candidatos ciudadanos.

Si bien el PRI local, en el año de 1992, logró constituirse como partido político estatal, habiendo entonces cumplido con los requisitos establecidos por la Ley Electoral, no trascendió debido a la férrea hegemonía que existía desde el centro y no permitió su desarrollo; Jesús Feregrino Feregrino, entonces Secretario de Acción Electoral del PRI, fue quien logró reunir todos los requisitos para darle vida al primer partido local.

El tiempo olvida, sin embargo los hechos están de testigos y algunos mudos documentos que por sí hablan solos. Mas quedará en los anales de la historia que Alianza Ciudadana de Querétaro y Convergencia Querétaro, serán los primeros partidos locales que se constituirán en nuestro Estado; sobre todo por la falta de conocimiento de la historia electoral queretana de quienes hoy conforman el IEEQ.

Hoy día son 9 los partidos políticos con registro nacional que actúan en el INE y el IEEQ; PRI, PAN, PRD, Verde, Movimiento Ciudadano, Nueva Alianza, PT, PES y Morena. Pronto entrarán en acción los dos “capullos” que en su interior contienen las crisálidas de naturaleza política a punto de nacer.

La participación ciudadana, sin abanderamiento de partidos, se prevé sea de mayor participación que en pasadas elecciones. Varios ciudadanos se preparan para competir sin la presencia de los desprestigiados emblemas de partido. Unos más y otros menos, sin embargo el ciudadano común está cansado de la actitud “mimética” de todos los políticos y, por supuesto, de muchos de sus militantes, en cuanto a la corrupción e impunidad se refiere.

Los últimos ejemplos de ello se están dando en aquellos estados en los que hay contienda electoral en el 2017; las y los candidatos utilizan como herramienta política el desprestigio antes que las propuestas, todos se acusan de corruptos; todos “escupen hacia arriba” y se salpican. El Estado de México es el más claro ejemplo, nadie se salva; cierto o falso, las acusaciones de corrupción entre ellos son su principal instrumento.

De tal suerte que todo hace prever que para las elecciones del 2018, los partidos políticos se quedarán con sus “fortalezas del voto duro”; a eso le apuestan, ganar con lo mínimo necesario, cuando en forma concomitante crece el mayor enemigo de la democracia: el abstencionismo.

Si se tiene una abstención electoral del 40 al 70% -distritos, municipios y estados-, el resto de los votos se distribuirán entre 11 partidos políticos, más candidatos ciudadanos. De tal suerte que cualquiera podrá lograr triunfos, incluyendo la participación ciudadana con candidatos de prestigio, estimados y honestos. La pulverización del voto ayudará a quienes, aun con el desprestigio a cuestas, logren una mayor movilización.

Los dirigentes de las dos nuevas fuerzas políticas, bien conocidos por los queretanos, Conni Herrera y José Luis Aguilera, estarán ante una buena oportunidad de conseguir, a la primera, algunos triunfos si logran que -al menos- todos aquellos que firmaron en sus asambleas municipales, acudan a votar el día de la elección.

En tanto que los partidos tradicionales, por medio de sus dirigentes y/o militantes, continúan socavando su propia fuerza ante las evidentes divisiones cuyo único objetivo es conservar el poder a como dé lugar; unos quieren la mayor rebanada del pastel; otros, se conforman con las migajas. Y bien saben que las reglas legales de la democracia les facilitan el camino a la consecución de sus famélicos objetivos. Los dos nuevos emblemas partidistas podrían ser un buen atractivo si convencen a la ciudadanía de ser diferentes en el fondo y en la forma.

 

Al igual que los candidatos ciudadanos que bien se preparen para la contienda electoral. Estos también tendrán mayores oportunidades; el desencanto ganado a pulso hacia los partidos políticos tradicionales es una joya que deberán saber aprovechar para no caer en lo mismo: en la desilusión ciudadana.

Es tiempo de la ciudadanía, dicen algunos pretensos que ya se apuntan. Por eso la “pulverización del voto” será más que evidente en las elecciones del 2018 y quienes logren los triunfos en las urnas, lo harán con pocos sufragios. Al tiempo.